Isle Of Man Railways

Author: Gordon Edgar
Editor: Amberley Publishing Limited
ISBN: 1445639769
Size: 12,66 MB
Format: PDF, ePub, Docs
Read: 926
Download

The Isle of Man has a rich transport heritage and once boasted the largest narrow gauge network in Britain with eight railways and tramways. Founded in 1870 and opened in 1874, the Isle of Man Railway still connects Douglas with the ancient capital of Castletown and Port Erin. This part of the line continues in operation using several of the original steam locomotives and carriages, and Gordon Edgar's collection of historic black-and-white archive images from the 1950s and 1960s captures this microcosm of former times, with the trains set amid the beautiful Manx countryside. The Isle of Man railways are hugely popular as a tourist attraction. There is a railway museum beside the station at Port Erin.

The Illustrated London News

Author:
Editor:
ISBN:
Size: 15,85 MB
Format: PDF, Docs
Read: 239
Download


Pecadores En Las Manos De Un Dios Airado

Author: felipe Chavarro Polanía
Editor: Scribl
ISBN: 1633484157
Size: 11,35 MB
Format: PDF, ePub, Mobi
Read: 423
Download

Edwards y el Gran Despertar Según una tradición, no estaba programado que Edwards predicara en la capilla de Enfield el 8 de Julio [1741], pero lo hizo en sustitución de otro predicador. Aparentemente, el Gran Despertar no había llegado aún al distrito y reinaba allí una total indiferencia de que sucediera o no, tanto que cristianos de distritos vecinos habían dedicado casi toda la noche anterior a la oración, no fuera que “mientras las lluvias divinas sucedían todo alrededor”, no las hubiera en Enfield. Edwards tomó como su texto Deuteronomio 32:35: “A su tiempo su pie resbalará”, repitiendo un sermón que había predicado en su propia iglesia poco antes sobre el tema: “Pecadores en manos de un Dios airado”. [Eleazer] Wheelock reportó a [Benjamín] Trumbull cómo los presentes, que había caracterizado como “indiferente y presumida”, tanto habían cambiado antes de finalizado el sermón que se habían “humillado con una convicción tremenda de su pecado y peligro”. –Iain Murray, Jonathan Edwards: A New Biography (Edinburgo, Banner of Truth, 1987), 168. La predicación por medio de la cual el espíritu de estupor fue abatido en la década de 1730, era escrutadora y convincente. Se estaba levantando un grupo de hombres para quienes la gravedad del pecado, la posibilidad de una profesión falsa de fe en Cristo y la indiferencia de un mundo perdido les era una carga apremiante. Detrás de sus declaraciones públicas estaba su visión de Dios y de la eternidad. Sus valles de humillación personal se habían convertido en valles de visión y, como dijera alguien que siguió en los pasos de Edwards siglos después: “Cuando los pastores captan una vista del valle de visión, y del abismo sin fondo en el cual cada hueso se va hundiendo, sienten que es importante advertir y alarmar a los pecadores, y solo entonces predican para muerte, predican para la eternidad, predican para el tribunal de Dios, predican para el cielo y predican también para el infierno”.—Ibid, 133. Autor: Jonathan Edwards (1703-1758)